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Peligros de las redes sociales en procesos de inmigración

Conozca el caso de un solicitante de refugio que fue rechazado por sus publicaciones en Facebook

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Las redes sociales han llegado para quedarse y han cambiado la forma en la que leemos las noticias, en la que compartimos los eventos de nuestras vidas y en la que participamos en el mundo y nos han convertido a todos, en una u otra medida en “figuras públicas”.  Este es un hecho innegable. 

El alcance de las publicaciones en las redes sociales, en cuanto a las repercusiones que tienen en términos de inmigración a Canadá va más allá de lo que la mayoría de las personas se puede imaginar.

De la misma forma que un funcionario de la Agencia Fronteriza de Canadá puede solicitarle a la persona que llega al aeropuerto o puerto de entrada a Canadá que le dé acceso a su cuenta de Facebook, Instagram, Twitter, correo electrónico o cualquier información que se pueda acceder desde el celular o el computador que traen consigo; los funcionarios del Consejo de Refugiados, que son los encargados de revisar las peticiones de refugio, los oficiales de Inmigración que revisan casos de patrocinio o de cualquier otra categoría, pueden y tienen el derecho de revisar la información contenida, que el cliente ha puesto como “pública”, en las redes sociales.

Esta semana el National Post comenta en un artículo sobre un solicitante de refugio a quien le fue negado su caso. La razón de negativa del caso se dio basada en que mientras el solicitante de refugio, en su narrativa, dijo que el temor que sentía de que algo le ocurriera lo llevo a trabajar desde su casa limitando así las salidas a la calle al mínimo posible, en su cuenta de Facebook hablaba del viaje que iba a hacer, cuando, a donde y con quienes se reuniría.

El Sr. Díaz – el solicitante de refugio a quien se le negó el caso debido a que su narrativa y testimonio en el tribunal contradecía lo que se mostraba en su página de Facebook- trato de explicarle al adjudicador del Consejo de Refugiados que él no estaba enterado de que la información que él ponía en Facebook era pública y que pensaba que solo sus amigos y familiares tenía acceso a ella. Obviamente la razón dada por el Sr. Díaz no convenció al adjudicador.

Este no es el primer caso que se presenta donde los procesos de inmigración a Canadá son negados por contradicciones entre lo que el solicitante dice y lo que publica en las redes sociales, pero si probablemente es el más notorio.  No en todos los casos se puede decir que el cliente trato de cometer fraude y no se “aprendió bien la mentira”. 

Hay casos donde simplemente los comentarios o fotos puestas en las redes sociales generan confusión y por ello los solicitantes son llamados a entrevistas para aclarar las dudas que le han surgido al funcionario de inmigración en el momento de evaluación del caso. 

La no actualización del estado civil en Facebook por ejemplo, puede ser un olvido pero ciertamente puede generar preguntas en el funcionario de inmigración que no encuentra fotos del matrimonio publicadas en el perfil del solicitante de residencia por patrocinio, cuando este dice en su narrativa que es el momento más feliz de su vida.

Y ni que decir cuando en Facebook la ex pareja pone comentarios de cuanto extrañará a la persona que está siendo patrocinada por un residente o ciudadano canadiense.  Es factible que la ruptura de la relación haya sido amigable y que mantengan una relación cordial, pero ciertamente le da mucho que pensar a quien revisa el caso.  Igual ocurre con el perfil en Linkedin que muestra que la persona trabaja en una compañía que no aparece en las formas de aplicación de la solicitud de permiso de trabajo o residencia permanente. ¿Falta de actualización? ¿O actualización muy reciente? Ojalá el oficial de inmigración se tome el trabajo de pedir explicaciones y no niegue el caso sin preguntar, como debería hacerlo de acuerdo al principio de equidad procesal.

Con las redes sociales nos hemos convertido todos en figuras públicas como lo decía anteriormente y como tal sufrimos las consecuencias de que nuestra vida, y lo que con ella hacemos, esté al alcance y sujeta a escrutinio de cualquiera que se tome el trabajo de hacer una búsqueda o de seguirnos en cualquiera de las redes sociales. Todos somos responsables de lo que publicamos y lo que permitimos que nuestros amigos publiquen sobre nosotros y como tal tenemos que enfrentar las consecuencias.

No se nos puede olvidar que la credibilidad es uno de los factores determinantes en el momento de que Inmigración Canadá apruebe o niegue cualquier tipo de solicitud que hagamos y como me lo dijo en un momento un oficial de inmigración en una entrevista de patrocinio “donde hay dos verdades distintas, una, inevitablemente, es una mentira”

Así como en algunos casos lo publicado en las redes sociales ha llevado a una negativa, igualmente ha habido casos en los que los comentarios puestos, las fotos compartidas y las búsquedas hechas han sido la mejor evidencia de lo que el cliente dijo es cierto o de la intención que tiene de radicarse en Canadá.  El manejo responsable e íntegro de las redes sociales no acarrea consecuencias únicamente para temas de inmigración a Canadá, afecta todas las áreas de nuestra vida y nos perseguirá, para bien o para mal, hasta el último día de nuestras vidas.

Claudia Palacio., RCIC
ICCRC R 416911

*Claudia Palacio es Consultora de Inmigración Certificada y colaboradora de este semanario.  Pueden dirigir sus preguntas a [email protected]

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