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Conoce a Jaime Leal

Les presentamos a Jaime Leal, un coach de vida que siempre está dispuesto a ver el vaso medio lleno

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El curriculum de Jaime Leal se expande en muchas áreas pero siempre apuntando a la misma dirección. Se denomina como un Coach de Vida, alguien que busca ayudarnos en los procesos de cambio. Así mismo cuenta con la experiencia de ser un Locutor de Radio y Escritor de artículos de crecimiento personal (como lo podrán comprobar en unos instantes). Su filosofía de vida es “No es necesario salir a cambiar el mundo porque el mundo entero cambia cuando tú cambias desde adentro”.

Aquí, y terminando con la introducción, los dejo con el primer artículo y video que Jaime comparte con TorontoHispano.com y espero sinceramente que pueda ser el primero de muchos:

HEMOS CONFUNDIDO EL PERDÓN

En las relaciones personales siempre existe la posibilidad del choque, la fricción e incluso en algunos caso la herida profunda que nos marca causándonos dolor y entre mas estrecha la relación es obvia la cercanía y con ello las heridas se vuelven mas dolorosas.

Conforme pasa el tiempo, estas heridas se nos van acumulando y aunque parecemos olvidarlas, muchas de ellas solo están cubiertas por una ligera capa de cotidianeidad llamada rutina, pues en realidad seguimos cargando con todos y cada uno de esos ciclos sin cerrar, de esos perdones no otorgados, de esos sentimientos negativos que nos causan dolor de estómago solo por recordarlos, en pocas palabras, nos llenamos de rencor.

Ese rencor se nos ve reflejado en estrés, enfermedades, dolores de cabeza, espalda e incluso hay quien asegura está relacionado con enfermedades mas graves como el cáncer, es por ello importante que nos demos la oportunidad de perdonar, pero ¿Qué es el perdón?

Contrario a lo que creemos, el perdón es un acto de nosotros para nosotros mismos, el perdón no necesariamente es un acto hacia otro y es precisamente ahí donde creo que hemos confundido el término y su valiosa utilidad.

Supongamos que hay una pareja de novios jóvenes que terminan su relación debido a una infidelidad de uno de ellos, pasa el tiempo y con él los años, cada uno sigue su rumbo y a pesar de haber retomado sus vidas, cada uno por su lado, uno de ellos sigue recordando la afrenta recibida en aquellos años de juventud.

Se repite una y otra vez, con el mismo coraje, la escena en la que se dio cuenta de que le habían defraudado en su confianza y sigue acumulando sentimientos como si lo volviera a vivir, una y otra vez siente como el estómago le da vueltas, la respiración se le torna mas pesada y los ojos incluso se le han llenado de lágrimas al recordar la traición recibida, siente rencor e incluso hoy, niega el perdón a aquella persona a la que otorgó su confianza.

La pregunta es, después de todos estos años en los que ni siquiera ha visto a su entonces pareja, ¿A quién le está causando daño el no perdonar? La respuesta es obvia, el rencor solo causa daño a aquél que no ha perdonado, pues es el único que lleva aún la pesada carga de ese momento y todos los sentimientos que le acompañan.

Es precisamente aquí donde debemos hacer un análisis detallado de una de las confusiones mas comunes que el perdón involucra,

“Pedir perdón, NO significa volver a intentar,
sino simplemente significa que no guardas rencor”

Muchos de nosotros pensamos que al perdonar estaríamos reiniciando una relación, aceptando de nuevo a la persona que nos ha dañado y no necesariamente ambas cosas van de la mano.

En cuanto una relación, cualesquiera sea su naturaleza, se ve lastimada por una herida, hay cuatro escenarios básicos que se pueden presentar:

Perdonas y vuelves: Analizas lo que tienes en esa relación, dimensionas el daño ocasionado y las probabilidades de que este se vuelva a presentar y entonces tomas la decisión de volver a intentar.

Perdonas y te vas: Analizas el escenario y descubres que NO tiene caso continuar y simplemente otorgas un perdón sincero cerrando el círculo de la relación y te retiras a seguir con tu vida.

No perdonas y No vuelves: Te alejas de la relación sin perdonar, continúas tu camino sin volver la vista atrás pero te llevas contigo un montón de sentimientos que se encargarán de hacerte revivir lo sufrido a cada paso en el futuro.

No perdonas y vuelves: Este podría ser el peor de todos los escenarios, pues se convierte en un autocastigo no solo para ti sino para el otro, pues no perdonas y aún así sigues en la relación lo cual la convierte en un potencial peligro para la salud emocional de ambos integrantes de la pareja.

Estos mismos escenarios aplican para otros tipos de relaciones como la vecindad, relaciones filiales, de trabajo, amistad, entre otras. El perdón es fundamental para reducir la carga emocional que llevamos a cuestas y poder hacer nuestra vida mas llevadera.

Para perdonar ni siquiera requieres estar frente a aquél que te ha causado dolor, no requiere estar vivo ni tener la intención de recibir tus palabras. El perdón del que hablo aquí es de un tipo personal, del que se otorga en el silencio, en tu interior, desde lo mas profundo de tu ser.

Recuerda que perdonar no es olvidar, pues olvidar es exponerse a volver a vivir lo ocurrido, perdonar es algo mucho mas complejo pero a la vez mas pleno, perdonar es conservar el recuerdo en forma de aprendizaje y así continuar nuestra vida creciendo a partir de aquello que alguna vez fue “error” y que hoy se convierte en un escalón para crecer mas alto.

Como dice Celia Cruz en una de sus canciones: “Perdonar es recordar sin que duela”

 

Publicado: 19 de octubre, 2011

Artículo: Jaime Leal – Coach de Vida 
Twitter: @jaimeleal
Introducción: Diego A. García Soto 

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