Automated Computer Translation

Loading
Ingresa una palabra o clave que deseas buscar.

Confesiones de un padre feminista

Una constante lucha por una sociedad justa e igualitaria, sin distinción de género

Publicado: 
08-08-2017Por Manuel A. Oliva Guardamino
Te gustó? Compartelo!

Foto: Getty Images / John Moore
 
Vivimos en un sociedad machista donde los roles de género están marcados a favor del hombre. No nos quejamos porque la balanza se inclina a nuestro lado y eso normalmente nos conviene. Pero, más temprano que tarde, te das cuenta que es necesario que la aguja no se incline tanto a uno y se mantenga en un término medio.
 
Ser padre de una niña me empujó a ser feminista. Esto no fue tarea fácil, ya que toma tiempo y mucho esfuerzo desaprender lo que culturalmente aprendes. Pero era necesario serlo y hacerlo. Sabía que mi niña crecería rápido y no podía permitir que no tuviera las mismas oportunidades que los más privilegiados, los hombres.
 
Me convertí en feminista para defenderla del machismo social. Y a mi estilo busqué protegerla desde pequeña. En sus primeros años traté de encontrar a alguien que la protegiera en su mundo de fantasías.  Busqué una heroína que la acompañe en sus sueños y la proteja de los malos, pero no la encontré. No había muchas; y para mi mala suerte la única que conocía, la Mujer Maravilla, ya se habían jubilado. Encontrar héroes masculinos no era un problema; existían de todo tipo y de variadas características; de mar y tierra, de agua y fuego, con y sin antifaz, etc. pero ellos no me ayudaban a la causa. Ahí me di cuenta que la desigualdad de géneros se da en todos los niveles. Pareciera que hasta en la ficción, a nuestra sociedad le es más cómodo promover héroes masculinos que femeninos. Mi búsqueda continuó y con un golpe de fortuna encontré a Las Chicas Superpoderosas. Bombón, Burbuja y Bellota se encargaron de vigilar los sueños de mi nena por varios años y me regalaron tiempo para aprender otras formas de cómo protegerla y seguir avanzando en mi proceso de convertirme en feminista.
 
4_11.jpg
 
Los años pasaron y mi nena se convirtió en súper nena. Era tiempo de espantar buitres y de aprender a decir mucho sin decir nada. Así que tuve que aprender el idioma de miradas, la del padre ogro. Ese que sabe decir, gritar y arrojar culebras sin ningún parpadeo. Confieso que asusté y espanté a más de uno, pero era lo justo. Ya estaba cansado de silbidos y piropos de púberes cuando iba con ella a comprar helado. Y no es que me molestara el sonidillo y las palabras arrojadas, me molestaba lo que escondía esa conducta: la normalización de algunos comportamientos del hombre y la cosificación de las mujeres. Mi entendimiento y aprendizaje sobre el tema se profundizó y esto ayudó a que pudiera ayudarla a verse y sentirse como una miembro más de esta sociedad sin restricciones o limitaciones. 
 
Siguieron pasando los años y mi súper nena se convirtió en todo una señorita. Así llegó el momento en que pusiera en práctica lo ensañado por años. La tierna niña se convirtió en una dulce fiera capaz de defenderse sola. Los buitres ya no me asustaban tanto y mucho menos a ella, más sí el sistema. Ese que con o sin intensión oprime y afecta de manera desproporcionada a la mujer y a cualquier otro miembro fuera del modelo patriarcal. Soy realista del mundo en que vivimos, y no busco un paraíso ni un castillo para mi princesa. Solo busco y trabajo por una sociedad más igualitaria donde ella tenga las mismas oportunidades y se respeten sus derechos igual que a los otros.
 
El feminismo fue y será parte de quien soy. En lo personal fue un proceso de asimilación y de deconstrucción hasta que llegué a la madurez de entender que aceptar y asimilar lo femenino fortalece y enriquece. Y también será una constante lucha por una sociedad justa e igualitaria donde se permita que nuestras princesas y sus cualidades, sin distinción de género, se desarrollen a su máxima expresión.
 
Hablar del tema es de varones comprometidos y una forma indirecta de protegerlas haciendo conciencia social. Callarlo es de simple espectador.  Tú escoges quien quieres ser.
 
Otras personas también han leído:
 
 

 

Our Media Partners