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Un regalo de amor a un alcohólico: Carta de una mujer a su ex pareja adicta

Esta enfermedad no es individual, pues los seres más cercanos llegan a sufrir tanto como el mismo alcohólico

Publicado: 
10-01-2018Por Myrna Kahan
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Convivir con un alcohólico es una de las experiencias que más desgaste emocional puede causar en una pareja. Y no es para menos, pues pone a los involucrados en una situación sin control. 
 
La  familia debe darse cuenta que es muy frecuente que el alcoholismo haya calado en la estructura familiar. Y nuestro apoyo puede llegar a ser contraproducente, pues somos ese punto medio entre nosotros y el abismo donde se desarrolla esa zona de confort.  
 
Tanto la familia como quien sufre este mal tienen que estar unidos en todo momento del proceso de curación.
 
En este marco, conversamos con una persona muy cercana a un alcohólico, quien nos contó parte del proceso que vivió hacia la muy ansiada recuperación de su ser querido.
 
“Mi vida en pareja fue un ‘dulce amargo’. Aún recuerdo nuestros comienzos maravillosos. Todos aquellos momentos de viajes a Cuba, recibir un poema de amor,  reuniones, fiestas en la piscina, irnos de pesca, pero siempre estaba presente la botella de ron.  
 
Nunca pensé que llegaría a ser algo incontrolable. Aquel hombre a quien amaba mucho y admiraba, reíamos  y bailábamos toda la noche, se transformaba por completo. Recuerdo el día me  dio un anillo de compromiso y me ofreció matrimonio. Todo esto desarrollo un estado de confort en su vida, siendo siempre el centro de atención, y no tenía control.  
Era difícil para mi entender que con una familia maravillosa en Cuba, que siempre llevo en mi corazón, no pudiera rescatarlo. Recuerdo las palabras de su madre: 'si logras que mi hijo deje de beber tendrás un gran marido’.
 
Como familia, de hispanos algunos, ven como costumbre cultural coger una borrachera. Pues me decidí hacerlo  cambiar, y estaba dispuesta a rescatarlo.
 
El alcohólico puede perder muchas cosas en el camino: trabajo, relaciones, salud. Pero las verdaderas pérdidas son las oportunidades. Recuerdo mi primera terapia en Al- Anon, en donde se empieza cada jornada con este pensamiento: ‘El alcohólico lo será durante toda la vida y el 60 por ciento de los que reciben tratamiento durante años no dejan la bebida’. ‘El verdadero éxito  no termina cuando  toque fondo y este sobrio;  será el comienzo del  principio’. 
 
Dijo el Dr. Pedro Rivera: ‘tienes que trabajar el círculo bipolar de tu pareja. Tienen las emociones secuestradas. Milagrosamente pueden mantener un trabajo durante años, saben perfectamente qué gotas poner en los ojos para que estén blancos y cuál es el enjuague bucal que esconda el olor  a alcohol y aparentar que todo es normal, pero  algo simple o de inseguridad puede motivar una depresión. Viven en su propio mundo y saben exactamente que mentira decir a su familia y obtienen credibilidad para mantener la zona de confort y aparentar que todo está bien. Promesas que nunca cumplirán, para luego fracasar de nuevo. Aunque te haya dicho que no va a beber más, que está yendo a un psicólogo, o asiste a la iglesia, lo cierto es que el proceso con la ayuda de su pareja y  familia lleva mucho tiempo. Tiene que tratar las causas que hay detrás de su enfermedad. Aunque la persona insista que está realizando todo tipo de cambios, cuando vea que pierde la persona que está comprometida emocionalmente tocará fondo.
 
Cuando este proceso de adaptación tiene éxito, la pareja no alcohólica ha desarrollado una enfermedad denominada codependencia. Aprenderás a vivir convertida en un vigilante permanente. Te sentirás ansiosa, desesperada, observando todo el tiempo a tu pareja descuidando tu propia  salud y tus prioridades y metas personales. Apuntando mentalmente sus horarios de salida, turnos y actitudes sospechosas con la esperanza de no encontrarlo bebiendo y poder conseguir el compromiso de renunciar a la bebida’.
 
Recuerdo buscarlo por los bares cerca de su trabajo a su salida a las 4 de la tarde, con el miedo de que le pasara algo. Un día su rostro lleno de golpes al preguntarle  contó  que fue debido a una pelea con su ex esposa, cuando en realidad fue uno de sus mejores amigos que le dio un botellazo y varias bofetadas pues ya ni ellos podían soportar su comportamiento en una fiesta. Toda una actuación estelar, y yo creía en sus palabras. 
 
Recuerdo llamar a una de sus hermanas: ''estamos lejos, me cansé de aconsejarlo, prefiero no meterme en problemas de matrimonio''.
 
Lamentablemente   con los años se  convirtió en  un total desconocido para mí: agresivo, macho, controlador,  necio, prepotente. Solo él tenía la razón. Entendí claramente por qué tenía 3 divorcios anteriores  y me hicieron pensar que la tarea sería difícil. 
 
Él promete y no cumple, y yo esperando a fuerza de repetición durante años, que ocurra un regalo de amor. Ambos vivimos atrapados en un círculo vicioso de reproches, dolor decepción, y la problemática mayor se produce con agresiones físicas y emocionales que te marcaran toda la vida. Los hijos vienen a convertirse en personajes secundarios pues tus esfuerzos, mente y corazón están dirigidos a la enfermedad. Puedes llevar el caballo al río pero no lo puedes obligar a tomar el agua. 
  
Fue muy traumatizante pensar que abandonar mi pareja y sacarlo de la casa, después de ocho años, era la mejor decisión, por lo que la terapias me ayudaron a entender lo que tenía que hacer. No podía seguir aparentando una familia feliz. Comencé sacando las maletas a la calle y terminaba colocando nuevamente su ropa en el closet. 
 
Hay que entender que la persona que tenemos al lado está dominada por una enfermedad y no bebe para hacernos daño, tampoco  somos las responsables de su curación. Recordemos que no es nuestro enemigo, es la persona que amamos. La pareja alcohólica vive en la búsqueda de vivir el mundo del deseo, la ansiedad, el vacío, y la necesidad externa. Un mundo cuyos parámetros son totalmente opuestos a la persona no adicta. 
 
Tuve que concentrarme en retornar a las actividades  abandonadas, más tiempo con mi familia, concentrarme en mi trabajo y  en lo bello de la vida. Además de escribir mi historia, esto me ayudó a salir de un circuito cerrado en el que se habían escondidos mis pensamientos y mis sentimientos. 
 
El 60 por ciento de los alcohólicos que tratan de dejar de beber vuelven a hacerlo. Después de todo, las esposas y mujeres enamoradas solo podemos dar un regalo de amor”.  
 
Te dejo este poema de Facundo Cabral para reflexionar: 
 

 

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